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Copa del Rey. Remontando la victoria


La vuelta al tajo arrancó indigesta para el Madrid a balón parado (dos goles de córner encajados), aunque también fue palpable una caraja de impresión en su funcionamiento de ataque en una primera parte sin alma. Faltó intensidad, y mucha precisión, con atascos que terminaron en embudo delante de un Málaga perfecto de orden y de personalidad con y sin balón. El triple cambió de Mou dictó el abordaje en un segundo acto que tuvo 25 minutos de coreografía demoledora en alta velocidad, precisamente porque un tal Benzema se puso a jugar y a hacer jugar a los demás.

El trabajo impecable del grupo de Pellegrini fue borrado del mapa cuando el gigante despertó por un tímido francés, que ya es un grande, en la reacción. Al Madrid le bastaron 10 minutos de furia y precisión para darle un revolcón al marcador -goles de Khedira, Higuaín y Benzema-. Cosas de la copa, cosas de gigantes de mano pesada. [3-2]

Cierto que el Real Madrid acusó de verdad el parón navideño, que no gusta nada a su entrenador. Muy lejos de su fútbol vertical y de movilidad brutal, con Callejón y Cristiano tan desconectados del grupo como desacertados. Presentó Mourinho a Kaká, que estuvo hiperactivo pero que no encontró socios, y a su canterano fetiche, que tuvo un día para olvidar. Faltaron desmarques de ruptura e incluso sobraron algunas dosis de egosismo de Cristiano y hasta de Callejón en el pase de la verdad. Xabi Alonso estaba cercado por el mediocampo visitante, no había timón y Lass asumía demasiado peso en la construcción. Feos presagios.
La personalidad del Málaga

Pellegrini, que se ha llevado algún saco de goles (7-0, en Liga y 0-4 este curso) de su antiguo equipo, se debió santiguar antes antes de la media hora. ¿O fue el Bernabéu? Porque el Málaga mostró más y mejor. Dos córners botados por Cazorla y mal defendidos por los blancos obraron una 'revancha' momentánea de tragos amargos: 0-2 al canto. El primero, a los 10 minutos, fue defendido blandengue por Higuaín y finalizó con rematazo de cabeza de Sergio Sánchez. El segundo, en una pifia por uvas de Casillas que mandó Demichelis a la red también de testarazo. Cristiano no saltó todo lo que puede y su portero erró en la salida. Sin concentración...

¿Y aparte del castigo a balón parado? El Málaga derramó temple, identidad con la pelota y control hasta que en la segunda parte emergió la figura creadora de Benzema. La afición local esperaba seguir de fiesta, pero todo fue frío y con déficit de tensión. Dos líneas de cuatro con orden a rajatabla y ayudas en la presión bastó para desdibujar a los locales. En la ofensiva visitante, con el viejo vaquero Van Nistelrooy de palomero en su regreso, el peligro estabá más por detrás con tres peloteros buenos como Cazorla, Isco y Seba Fernández. Isco derrochó momentos de clase supina, con varios gestos de calidad en un inicio que ya anticipó lo que pasó en el juego y no sólo en el marcador.
10 minutos demoledores

Mou arriesgó con un triple cambio al estilo NBA y debió de soltar una 'mourinhada' de impresión en la caseta. Triple recambio de golpe con Khedira, Özil y Benzema, este último agua bendita para los blancos. A la caseta Kaká, Arbeloa y Callejón. Toque de corneta y al abordaje. Doble ocasión fallada con disparos de Benzema y Cristiano en un arranque de función que quedó convertido en un correcalles de quién puede más. El Madrid se marchó al asedio y el visitante replicó con peligrosos contragolpes casi siempre con Cazorla, Apoño y Sebas de sabios lanzadores. El Málaga siguió mostrando su buen toque de balón, pero también trazos y maniobras de contragolpe mortal. Toulalan y Apoño se dieron una paliza de impresión, Pellegrini sacó a Rondón por un fundido Van Nistelrooy pero...

En 10 minutos cambió el panorama por ensalmo porque al visitante lo pisoteó la pegada de un gigante y la creatividad asociativa de un francés. El revolcón mayúsculo empezó con estampida de raza de Khedira tras una jugada con algo de fortuna, su trallazo sólo pudo rozarlo Caballero. Abierto el latón, el segundo fue instantáneo en una acción de trilero de Higuaín, birlador profesional de carteras. Sergio Sánchez, que hasta entonces se marcó un partido impecable, cedía atras sin pensarlo hacia su portero. El argentino, que esperaba precisamente eso, se tiró a deguelló a la caza y captura de ese balón y se marcó, casi sin ángulo y en carrera, un golazo en un Bernabéu convertido en un manicomio. Eso que llaman la gracia de la Copa, máxima intensidad.

Y ya puestos, a rematar la remontada. El tercer gol fue un prodigio de precisión al primer toque entre Xabi Alonso, Higuaín y Benzema. La prolongación maravillosa de tacón de Higuaín hacia el desmarque del francés fue para repasarla en vídeo unas cuantas veces. Benzema finalizó raso y colocado.


El portero del Málaga no sabía ya por dónde le venían. Y pudieron caerle más en coreografías de demolición, con Cristiano, que parecia otro, y Benzema lanzados, pero se erró en la misma boca de gol cuando ya el éxtasis se había apoderado del Bernabéu. ¡Qué cosas! El triunfo blanco pudo ser por más diferencia, pero se terminó con golazo de tijera de Cristiano, anulado por fuera de juego. La eliminatoria, tras la grandísima función de Chamartín, viaja vivita y coleando a La Rosaleda del jeque. Quedan 90 minutos de pura Copa del Rey. Disfruten.





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